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Dónde esta la innovación?

¿Cuántas veces se ha preguntado cuál es la próxima gran idea y dónde se encuentra? A menudo nos convencemos a nosotros mismos de que la innovación significa tener un as en la manga con el que sorprender al mercado y, por supuesto, a nuestra competencia. Sin embargo habrá advertido que innovar no es en modo alguno sencillo y, menos aún, algo que surja todos los dí­as.

 

La innovación es una caracterí­stica común en cualquier economí­a y en cualquier mercado. Las empresas compiten por la innovación constantemente, configuran sus equipos de trabajo y crean las condiciones que permitan que la organización favorezca esa innovación. Pero no es fácil, principalmente porque las ideas innovadoras no surgen espontáneamente, sino que surgen en los momentos más inesperados y en las condiciones más extremas. Por eso mismo, la innovación no se persigue, sino que se alcanza. Requiere equipos de trabajo comprometidos, voluntad empresarial para asumir determinados riesgos y, principalmente, un duro trabajo.
 

Las empresas que mejor apuestan por la innovación son aquellas que no se centran en buscar las innovaciones, si no en trabajar con consistencia resolviendo problemas de presente, satisfaciendo necesidades, mejorando los productos y servicios, y poniendo a toda la organización en mutuo equilibro mientras camina por una selva llena de abruptos escarpados, enormes especies arbóreas y lucha como especie por sobrevivir. La mayor parte de las ocasiones las innovaciones no son tales hasta que no han satisfecho mayoritariamente necesidades fundamentales. Al fin y al cabo, una verdadera innovación se reconoce cuando te ayuda en tu vida diaria, bien a nivel personal o a nivel profesional. Una idea no será nunca una innovación hasta que no esté ampliamente adoptada e incorporada en la vida diaria de las personas, asegura Art Fry, creador del famoso post-it para 3M Corp. Y, por supuesto, para conseguir este importante paso, se necesita que las personas rompan su miedo original al cambio.
 

El mundo en el que vivimos es puro caos. Las empresas, los trabajadores, los empresarios, la sociedad, las ideas, la información El caos, como asegura Wolfgang Grulke, autor del libro 10 lecciones de futuro, no es sólo un camión volcado en una carretera, o una horda de compradores que luchan por conseguir las oportunidades de una rebaja de verano, o un músico de rock haciendo trizas su guitarra enchufada a un amplificador al rojo vivo. El caos es vida. Por eso, en los momentos más inciertos, donde los mercados se convulsionan y se constriñen, donde las empresas desaparecen y los trabajadores se quedan sin empleo, donde la supervivencia es un ejercicio de malabarismo empresarial, y la velocidad nos hace olvidar las cosas, en ese preciso momento en el que los ánimos se han venido abajo y crees o confí­as-, que tú serás el próximo, en ese momento surgen las ideas más innovadoras.
 

No se asuste, baile, muévase, libere el control, camine por el borde del caos. Aproveche el momento de incertidumbre para innovar, para tomar ventaja, para buscar un camino, para aumentar la confianza de sus clientes o los de su competencia. Pero tómese la vida y el trabajo como un juego. Si es consciente de que todo es caos, logrará entender por qué las cosas que se supone tendrán éxito no lo tienen, y aquellas que están avocadas al fracaso se convierten en éxitos de mercado. No tiene por qué comprender nada, sea creativo.
 

 

No cese de buscar respuestas a las preguntas más complejas
 

Si tuviéramos la oportunidad de contabilizar la enorme cantidad de dudas que surgen diariamente a lo largo y ancho de una organización, nos sorprenderí­amos de lo difí­ciles que son las cosas y lo enormemente compleja que es la realidad. Pero si contabilizáramos el número de preguntas que nadie responde, la enorme cantidad de interrogantes que se formulan y desaparecen, se darí­a cuenta de la habilidad de su organización para conseguir alcanzar la innovación. ¿Por qué?
 

Las buenas ideas siempre provienen de responder preguntas. ¿Por qué es esto así­ y no de otra manera? ¿Por qué he de hacer lo que me han mandado de la manera que me han exigido, y no de esta otra más fácil y más rápida? ¿Por qué ha dejado un cliente de trabajar con nosotros? ¿Cómo se pueden mejorar las cosas? Si le sirve de ayuda, la innovación proviene de la creencia de que todo cuanto nos rodea, todo cuanto tocamos, vemos, oí­mos y sentimos, es potencialmente mejorable. Si, por el contrario, usted piensa que su empresa es la mejor y que todo lo que hace es insuperable, corra y dirí­jase a una ferreterí­a a encargar un cartel chapado en oro donde rece la inscripción, R.I.P. Mi empresa pereció por exceso de modestia. Le ayudará a darse cuenta de lo que nunca hay que hacer si desea tropezar con la innovación.
 

Una cosa tan sencilla como las preguntas, ayudan a las empresas a ser grandes empresas. Por eso, las organizaciones que se preocupan de dar respuesta a preguntas imposibles, de responder constante y continuamente a las inquietudes de sus empleados, de sus clientes, de sus proveedores, y del último eslabón que forma parte de la organización, son las empresas con más probabilidad de que logren productos y servicios innovadores. Aquellas que, por el contrario, creen que no merece la pena romper con el statu quo, esforzándose por responder preguntas imposibles o, en ocasiones contrarias al orden establecido, serán las primeras candidatas a desaparecer con el paso del tiempo.
 

Es quizá esa búsqueda de respuestas lo que obliga a las empresas a buscar empleados que tengan la voluntad y la inquietud de encontrar explicación a las cosas, y volver a formular preguntas, volver a encontrar respuestas, todo en un ciclo sin fin. Aquellos que se sienten obligados a buscar respuestas y a formular preguntas, aquellos que desean hacer cosas nuevas y diferentes, mejorando lo presente, teniendo la confianza en sí­ mismos de que son capaces de llegar a encontrar una luz donde no la hay, aquellos son los candidatos a bailar en el borde del caos, porque es ahí­, y solo ahí­, donde se encuentra la innovación. Y usted, del mismo modo que todos quienes le rodean, son candidatos a innovar.
 

No se estremezca, la innovación no tiene por qué ser compleja. Es frecuente que cuando se nos habla de innovar o de mejorar las cosas, nos asustemos o nos intimidemos. Solemos creer que la innovación es un proceso cientí­fico. En modo alguno, eso sólo ocurre en determinadas industrias y mercados. La innovación no tiene por qué estar relacionada con algo extraordinario, sino con la búsqueda de respuestas a las principales inquietudes que emanan de la misma dirección en que fluye el viento. La prueba más latente de ello la tiene en las estrategias que han seguido las compañí­as que han hecho todo lo posible por salir de la desaceleración económica. Ese inmenso ejercicio de creatividad y de esfuerzo, es resultado directo de responder no pocas preguntas sobre el mercado, sobre los errores que se han cometido y sobre los nuevos cambios en la demanda y el consumo.
 

 

Yuxtaposición de ideas
 

Si algo se ha aprendido de la experiencia de la nueva economí­a es a tener apertura de miras, a contemplar el horizonte con nuevos ojos, y a interiorizar cualquier cambio del mercado que pudiera afectar en mayor o menos medida a nuestra organización, a nuestros equipos de trabajo, o a nuestros objetivos. Por supuesto, otra de las cosas que se ha aprendido es a pensar con coherencia, siendo creativo en la formulación de preguntas y en la búsqueda de respuestas. Ahí­, en ese preciso enclave, usted deberá ser capaz de caminar al borde del caos, mezclando las ideas en su mente con naturalidad.
 

La búsqueda de respuestas a preguntas complejas nos da la posibilidad de conocer ideas enormemente atractivas. La innovación suele provenir de la mezcla, no voluntaria, de ideas no relacionadas entre sí­. Decí­a Vinton Cerf, padre de Internet y co-creador del protocolo TCP/IP que, La gente creativa deja divagar a sus mentes y mezclan ideas libremente. La innovación a menudo llega de una inesperada yuxtaposición, de conectar temas que no están necesariamente relacionados.
 

Sólo tienes que visitar el CeBIT, por poner un ejemplo de feria internacional donde se presentan productos y servicios innovadores, para darte cuenta de la agilidad con que las empresas ponen en práctica la yuxtaposición de ideas emergentes que responden a preguntas sobre las necesidades del mercado, los cambios en la demanda de la sociedad de consumo y la evolución de las necesidades tecnológicas. Componentes para la próxima generación de servicios .NET, sistemas de identificación biométrica, aplicaciones de captura automática de datos, criptografí­a y sistemas de seguridad, comunicaciones a través de la red eléctrica, telefoní­a sobre IP, sistemas de comunicación móvil, o nuevos dispositivos de fotografí­a digital. La mayor parte de estos productos constituyen un claro ejemplo de cómo las empresas hacen confluir en un mismo punto ideas enormemente complejas, incluso descabelladas y creativas, con el objetivo de diferenciar su oferta del de la competencia, o intentando dar respuesta a necesidades puntuales, con el objetivo que éstas se conviertan con el tiempo en necesidades de masas.
 

No olvide nunca que su empresa trabaja en el presente, buscando los mejores mecanismos de satisfacer las necesidades de sus clientes, grandes o pequeños. El dí­a a dí­a de su empresa se traduce, inevitablemente, en una ingente cantidad de información. Cuestiones que le plantean sus proveedores, dudas que le transmiten sus clientes, inquietudes que le comunican sus trabajadores o sus equipos más cercanos Estas cuestiones son la clave para la supervivencia de su empresa, porque una inteligente y creativa combinación de todas ellas hace que su empresa no cese de innovar.
 

Una vez leí­ que una trabajadora de la multinacional Ford, cuando se planteó el diseño de una nueva furgoneta cuyo target objetivo fuese la mujer trabajadora, comentó que los coches en la actualidad no tienen en cuenta que muchas mujeres son, en la mayor parte de las ocasiones, quienes llevan a los niños al colegio, y también les traen. Las luces traseras suelen estar situadas tan arriba, que en caso de abrir una puerta, éstas se encienden y hacen que se despierten. Aquél comentario fue tan interesante, que planteó no pocas preguntas a los ingenieros de Ford. El resultado fue la construcción de un modelo cuyas luces traseras se encontrasen en la parte inferior, evitando que los hijos pequeños de sus conductoras pudieran despertarse. Ahí­ tiene usted una idea innovadora y, también, una empresa que sabe combinar las ideas de sus ingenieros con las ideas más inesperadas de sus empleados. Eso constituye un claro ejemplo de yuxtaposición de ideas.
 

Si quiere que su empresa sea competitiva, no deje nunca de preguntarse por qué son así­ las cosas y no de otra manera, o por qué no se puede hacer tal cosa en vez tal otra.

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