No nos anima la idea de parecer trágicos, pero es necesario quitarse el velo que nos empaña la vista y tratar de apreciar la realidad actual tal cual es.
La problemática en la operatoria de las estaciones de servicios Blancas o independientes (aquellas que no tienen contrato de exclusividad con ninguna de las Petroleras) es variada y no escapa al común de lo que sucede al resto de la actividad comercial en nuestro país, poniendo siempre de manifiesto la difícil situación de estas pymes frente a las condiciones del mercado actual.
Pero el problema crucial de estas pymes son las petroleras y sus políticas monopólicas.
Ahora, ya no podemos hablar de difícil situación, sino que, lisa y llanamente, debemos referirnos al fin o colapso de dichas estaciones, las cuales, por otro lado, dan trabajo y sustento a un sinnúmero de familias.
El final de dichas estaciones proviene directamente de la actitud monopólica y predominante de las grandes empresas petroleras, las que utilizan practicas comerciales expúreas que van en directo perjuicio de las independientes.
Como ejemplos de esas malas prácticas, podemos citar innumerables casos, tales como la competencia desleal (incluso en desmedro de sus propios operadores) mediante la venta directa al público a precios insostenibles para cualquier operador; los permanentes incumplimientos contractuales; la variación unilateral de lo pactado; la falta de provisión o entrega de combustibles a los Distribuidores Mayoristas que son los únicos que pueden abastecer a las estaciones Blancas, etc. y nadie las puede frenar en su afán desmesurado de lucro.
El sector –a nuestro entender- ya no da más. Los costos operativos y de mantenimiento siguen subiendo y las ventas por el piso. Las petroleras aumentan descaradamente los precios a los distribuidores mayoristas, los “ajustan” en las condiciones pero lo niegan en público.
Y esos desmesurados aumentos los tienen que absorber los estacioneros porque las Petroleras son las “formadoras de precios”. Es decir, un Operador Blanco, que debe comprar mas caro, no puede trasladar ese costo al precio de venta pues queda fuera del mercado.
Lamentablemente, las grandes empresas cuentan con una prensa y medios publicitarios que obviamente no esta al alcance de los estacioneros, ya que éstos no tienen acceso a manifestar la realidad de lo que acontece, y el público en general solo conoce la información parcial que aparece en los medios de comunicación.
Pero la realidad es que los operadores de estaciones de servicios, en especial las independientes, ya no tienen manera de subsistir sanamente, pues no pueden hacer frente al pago de sueldos, impuestos, gastos de mantenimiento etc. porque las Petroleras no les entregan a los Mayoristas (recordamos que son los únicos que pueden abastecer a las Blancas) o bien lo hacen a precios que son casi los mismos que los que éstas exhiben en sus carteles de venta al público en sus estaciones, sin dejar margen o utilidad alguna para la subsistencia de los independientes.
Y nadie hace nada concreto, ni el estado, ni algunas las cámaras o federaciones que dicen representarlos. Lo cierto es que se avisora pronto el ocaso de las estaciones blancas o independientes y con ellas el fin de una gran cantidad de fuentes de trabajo. Ello, sin mencionar la creciente concentración de bocas de expendio propiedad de las mismas petroleras.-
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