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Principal > Noticias > Las Noticias > Daños y perjuicios. Daños resarcibles: “pérdida de la chance”, requisitos de procedencia, criterios de valoración. >
Daños y perjuicios. Daños resarcibles: “pérdida de la chance”, requisitos de procedencia, criterios de valoración.

La Real Academia Española define a la chance como “Oportunidad o posibilidad de conseguir algo”. Desde lo cual tenemos que este “algo” la víctima no lo tiene incorporado en su patrimonio, perdiéndolo a partir del evento dañoso, merced a lo cual se la indemniza, sino que la indemnización es la compensación por haber perdido -propiamente- la oportunidad, pero tal pérdida debe necesariamente imputarse a aquel evento dañoso, en el necesario análisis de la relación de causalidad.

2. Aquellos resultados que esperaba el sujeto afectado deben haber sido impedidos por el hecho antijurídico de un tercero. Pero, como se verá, este impedimento a la posibilidad debe ser absoluto, por lo que si bien no se requiere certeza en cuanto a que el ofendido podría haber alcanzado la meta frustrada, si se requiere tal certeza en cuanto a que la posibilidad, la oportunidad, la chance ya se ha perdido.

3. Desde tal perspectiva se tiene en autos que lo que evidentemente se frustró en la actora es obtener el título que había contratado con la demandada, en el tiempo en que aquélla lo pretendía y emitido por esta última. Pero no que, definitivamente, la actora no pudiera obtener el título de traductora de inglés, cuya carrera preparatoria contrató con la demandada. Tanto es así que, si por vía de hipótesis se tuviera, que la actora hizo esta carrera y obtuvo el título, en otro instituto, nunca podríamos pensar en una indemnización por este tipo de daño. Pero, ahora saliendo de tal hipótesis, si la actora, luego de la frustración del fin del contrato que da pie a la presente, decide iniciar otra carrera, no cabe duda que más allá de aquel incumplimiento contractual que impide temporalmente alcanzar el resultado que la reclamante quería, lo que aparece es que la definitiva frustración ahora aparece, no por el incumplimiento aludido, sino por propia decisión de la actora, por lo que mal puede atribuirse a la demandada dicho resultado que, incluso, no puede ni siquiera calificarse como disvalioso si el nuevo rumbo ha sido decidido por la propia actora.

4. Cabe consignar que en materia contractual la indemnización de la chance es más limitada que en el campo aquiliano, por cuanto en el primero, la pérdida de una “chance” es una consecuencia mediata previsible y, por lo tanto, solo resarcible en caso de incumplimiento malicioso.

5. Debe acreditarse la existencia de un perjuicio con un concreto grado de probabilidad de convertirse en cierto, razón por la cual no es admisible el reclamo si versa sobre un daño puramente hipotético. (Voto en disidencia)

6. A diferencia de un lucro cesante efectivo que supone pérdida real de ingresos, lo resarcible en materia de chances económicas negativas es la privación de una oportunidad económica, regida por la probabilidad futura. (Voto en disidencia)

7. La indemnización por pérdida de chance no se identifica con la utilidad dejada de percibir; sino que lo resarcible es la chance misma, la que debe ser apreciada judicialmente según el mayor o menor grado de probabilidad de convertirse en cierta, sin que pueda nunca identificarse con el eventual beneficio perdido. (Voto en disidencia)

8. Toda chance es un interés legítimo, es decir protegido por la ley, porque es una expectativa patrimonial del titular de un patrimonio que, como tal, tiene certeza, y si aquella expectativa se realiza se obtiene la ganancia esperada. En cambio, si la posibilidad se frustra, existe una lesión actual al interés legítimo que ella representa y que constituiría un derecho subjetivo potencial, el cual se convierte en una facultad de actuar para reclamar en justicia el valor económico de aquella esperanza. (Voto en disidencia)

9. En el lucro cesante se pierden ganancias o beneficios materiales. En el caso de chance el objeto de la pérdida radica, en cambio, en la oportunidad misma de obtener esas ganancias o beneficios. En ambos casos existe un juicio de probabilidad, pero en la chance las ventajas se miran de modo mediato, porque no se analiza la mutilación de ellas, sino la de la ocasión de lograrlos. (Del voto en disidencia)

10. Tampoco se puede presuponer que la circunstancia de que la actora se encuentre cursando otra carrera y que ello “...le permitirá acceder al medio laboral al que aspira”, como se consigna en la sentencia, opere como una causal excluyente de la posibilidad concreta que debió resignar la actora al no poder continuar en la carrera que había encarado en el instituto la demandada persiguiendo una salida laboral, de modo que aunque se haya dicho que había iniciado una nueva carrera, evidentemente ello no obsta a las consideraciones anteriores en punto a las posibilidades laborales más concretas y cercanas en el tiempo, a las que aspiraba ciertamente en la carrera de traductora de inglés, ello en comparación con los eventuales beneficios que pudiese obtener en algún otro emprendimiento en post de determinados conocimientos. (Del voto en disidencia)

11. Cuando se persigue resolver el contrato, es sólo pertinente plantear, y en su caso, resarcir únicamente el denominado daño al interés negativo, que comprende al margen de la restitución, el reintegro de gastos efectuados por el acreedor, de pérdida de chances o de cualquier otro detrimento que tienda a situar las cosas en su juicio y que sea consecuencia necesaria e inmediata del incumplimiento y hasta la reparación del lucro cesante. (Del voto en disidencia)

12. Cabe poner de resalto que la apelante lo que reclama es la pérdida de una chance, o sea, la pérdida de una ganancia probable, y la indemnización, en ese caso, deberá ser de la chance misma y no de la ganancia, por lo que aquella deberá ser apreciada judicialmente según el mayor o menor grado de posibilidad de convertirse en cierta, el valor de la frustración estará dado por el grado de probabilidad. (Del voto en disidencia)

13. En materia de lucro cesante y/o pérdida de chance, el juez deberá analizar la conducta de quien sufre el daño, la víctima, pues si estuvo en sus manos evitar la frustración de ganancias o la pérdida de la oportunidad o chance, o al menos atenuar el perjuicio, adoptando los arbitrios conducentes a ese fin, y nada hizo, puede imputarse culpa de su parte, “causa concurrens”, que obstaculice la admisión de la demanda o haga compartir el evento dañoso. (Del voto en disidencia)

14. Hay consenso en que lo resarcible es la eliminación de la chance misma, que algún valor tiene, y no del objeto al que la chance tendía. Ello, desde luego, supone un resarcimiento menor en comparación con el que cabe en el supuesto de daños ciertos (así su certeza sea relativa). Se trata de un ámbito en el que interviene fundamentalmente el prudente arbitrio judicial... Es la causalidad la que en nuestro sistema jurídico define la medida de la reparación, sólo que la relación causal en el caso de la chance se vincula con la intensidad o grado de la probabilidad mutilada por el hecho. Un criterio de orientación puede ser atender a lo que hubiese correspondido como indemnización de haber un daño cierto en lugar de una chance perdida, y aplicar un porcentual sobre el monto, porcentual más o menos elevado según la probabilidad de lo esperado. En otros términos, hay que deducir de la estimación pecuniaria del daño como si hubiese sido cierto el margen de incertidumbre característico de la chance. (Del voto en disidencia).

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© Copyright Estudio Jurídico Lopez Villagra, Mangiante & Cía. 2012
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